domingo, 13 de mayo de 2012

Letras


Si bien no puedo negar que siento un amor hacia la música, siento que ésta, muchas veces es vacía, por carecer de una "letra" que complete esa sensación que producen los acordes, y los silencios(porque muchas veces un silencio dice tanto como cien notas). Las letras nos ayudan a generar esa magia envolvente que nos permite recrear en nuestra mente recuerdos, paisajes y amores lejanos en el tiempo. Por eso creo que no debería existir melodía sin poesía.
Pedro Ledesma

 

Letras

No hace mucho que lo descubrí, y lejos de ser una tristeza, fue el despertar de una bestia que permanecía dormida dentro de mí.
Siempre pensé que lo que amaba era la música, que amaba los acordes de una guitarra vibrando con armonía en los dedos y el corazón, las escalas que danzan por el mástil de un bajo llenando de ritmo la canción, o la precisión de la batería, que marca el tiempo como un reloj suizo.
El sentimiento que genera con su fuerza un Mi mayor, las tristezas y melancolías de un Sol menor, el La, que despierta diferentes sensaciones según su variación, un silencio.
Pero cuan equivocado estaba. No es la melodía lo que me atrae de una canción, o al menos no lo que lo hace en medida mayor, sino lo que sus letras tienen para decirme, los lugares a los que puede llevarme, o esa inexplicable sensación de sentir que esa canción está narrando mi situación, mis sueños, mis llantos, mis sentimientos.
Escuchar un vaivén de palabras que te generan imágenes y que traen recuerdos, envueltas en acordes y arpegios, como las estrellas, que son más bellas porque están rodeadas por el negro cielo.
Soñar con algún día poder hacerlo. Que algo tan bello como “Ojala” se deslice de mi mente a mi mano, de mi puño al papel.
Poder contar historias sobre viejos y nuevos amores; sobre fulgentes soles, que brillan incluso después del ocaso. Narrar sobre idas y vueltas, sobre injusticias y guerras.
Dejar mis sentimientos escritos para que un día, un valeroso compositor tome esos versos, esas poesías, y los llene de Soles y Si bemoles

domingo, 22 de abril de 2012

Hay

Hay, entre rimas y juegos, un nuevo relato, un nuevo escrito para ser compartido. Espero que lo disfruten.
Pedro Ledesma.


HAY

Hay dos seres que se unen, hay amores, hay odios, hay celos y hay confianza; a veces hay un nudo en la panza.
Hay llantos y alegrías, hay abrazos y melancolías, hay besos, hay sentimientos, hay peleas y reencuentros.
Hay días y días, hay mañanas frías, hay mediodías y tardes aburridas, hay noches de cerveza, vinos y agonías,
Hay noches en las que te tengo, hay noches en las que te deseo y noches en las que sólo estas en lo profundo de mis sueños.
Hay lugares, hay momentos, y siempre hay tiempo para esos rincones de tu cuerpo que sólo yo encuentro.
Hay risas y sonrisas, hay anhelos y desvelos, hay dos cuerpos en el suelo jugando un mismo juego.

viernes, 6 de abril de 2012

Tan malo no debo ser

Volviendo a publicar después de un tiempo agitado. Trataré de hacerlo más seguido la próxima vez. Esta entrada busca ser canción. Tiene unos acordes ya destinados, pero aun no son definitivos. Quizá en algún momento, pueda grabarla y compartirla.
Gracias a los que se toman el tiempo de leer y de comentar, y a los que leen pero no comentan también.
Pedro Ledesma

Tan Malo no debo ser

Tan malo no debo ser,
sí siempre me llamas buscando estar bien.

Tan malo no debo ser,
sí resigno noches deseando tu piel.

Tan malo no debo ser,
sí siempre tengo un nuevo beso para ofrecer.

Tan malo no debo ser,
sí tengo más de una cama para caer.

Tan malo no debo ser,
sí la puerta esta abierta cuando quieres volver.

Tan malo no debo ser,
sí te ofrecí cuanto tengo una y otra vez.

lunes, 6 de febrero de 2012

El Colibrí

Mantener el batir de alas para seguir viviendo, mantener los brazos firmes, y las piernas en movimiento. Esa es la lucha de todos los dias.

Pedro Ledesma


El colibrí

En el vuelo del colibrí se esconde, intermitente, la magia de la vida.

Al detener sus alas se detiene la vida, como aquel obrero, que sí detiene el cuerpo, detiene el pan de su familia. Para eso se anestesia cada día.

Así, en besos presurosos, duerme la alegría de seguir viviendo. De seguir todavía.

Y unos brazos que rodean el cuello, y unas carias como vuelto. Devuelto a la rutina.

Es aletear para seguir con vida, y no pensar en las injusticias de los que tienen y no convidan. Hambrientos chacales royendo la carne de los huesos de los parias. Aquellos marginados que sólo son un número cada cuatro años. Manejados a bolsones y coca y chori. Y el néctar que succionan, cebado y ya lavado, de un mate oxidado, les engaña la panza y tapa los rugidos del hambre de sus hijos. Así, los días se vuelven agonías y las noches, oportunidad para el suicida. Pero mientras el tipo piensa en la mejor salida, pasa la noche con su eterno aleteo. Que no esta muerto quien mantiene la cabeza entretenida, y ya por la ventana se anuncia un nuevo día.

Arte para Samira



















ARTE PARA SAMIRA

Arte para Samira es una fotografiá de dibujos realizados con un marcador sobre una pizarra, mientras mantenía una conversación (mayormente gestual) con una nena de 5 años.

Pedro Ledesma

domingo, 1 de enero de 2012

Antes del amor



ANTES DEL AMOR


Antes del amor estuvo la fascinación, el eterno observar, y la capacidad de recrearte en papel y lápiz.
Antes del amor eramos dos perdidos buscándose entre sí en la inmensidad del universo.
Antes del amor,sin darme cuenta ya te amaba.


Pedro Ledesma







Dibujo en grafito

Situaciones cotidianas

Porque no soy perfectamente normal, pero a su vez soy compatible con este mundo que me rodea, puedo decir que estas situaciones nos pasan a todos. Sólo que algunos tenemos el valor de reconocerlas y el agrado de vivirlas. Porque no hay nada mas lindo que sentir el sano odio y alegrarse de estar vivo.


Pedro Ledesma


SITUACIONES COTIDIANAS 1

Guiados, como ganado, por unos postes plásticos con una cinta retráctil, siempre realizamos los mismos hábitos: Un silencio de templo tibetano, la cara de desconsuelo mirando al piso y el avanzar desganado, como el de ofrenda de sacrificio. Nunca una sonrisa. ¿Por qué sonreír, realmente?

El repentino sonido de un teléfono celular, hipnótico, nos saca del letargo y nos sentimos aliviados de no ser el dueño del aparato, a quien ahora reprime el oficial del establecimiento. No importa cuantas veces nos lo digan, siempre dejamos el teléfono encendido aunque esté prohibido.

Mientras tanto, la fila sigue su avance. Imperceptible. Quizá uno o dos pasos, pero que acarrean consigo un alivio irracional, pero digno de un festejo interno. ¡Avanza!

Es inevitable, la aparición de la mujer con un embarazo que parece de veintiséis meses o la jubilada, cuya edad se asemeja a la del bíblico Matusalén, despierta nuestros más dormidos instintos asesinos. Un odio tan grande como vergonzoso.

Al acercarnos, la ansiedad va devorándonos. Dirigimos una última mirada a la interminable fila a nuestras espaldas, y una sensación extraña, entre regocijo y compasión, nos invade al observar a la persona que acaba de sumarse a la eterna fila.

Por fin, una caja se libera y nos dirigimos hacia allí. Un rápido intercambio de facturas, dinero y comprobantes de pago y nuestro trámite concluye. Tan rápido, que nos plantea la duda de qué será lo que vienen a hacer los demás que se demoran tanto. Y a su vez, nos deja la certeza de que no importa de que trámite se trate, el nuestro siempre es el más rápido y sencillo.

Y así, con una triunfal sonrisa (ahora si sonreímos), nos retiramos del local hasta el siguiente mes, donde todo será muy similar.